jueves, 5 de marzo de 2009

CRÓNICA DE LA PRESENTACIÓN DE CAFÉ CON LETRAS


Faltaban diez minutos para las siete y apreté el paso por la calle Pelayo. Dejé de mirar el reloj cuando llegué a las Ramblas, y enfilé por Santa Anna. A lo lejos se divisaba el Portal del Ángel; en la esquina El Corte Inglés donde tendría lugar la presentación de «Café con letras», la nueva antología de relatos del Aula de Escritores. Nada más cruzar la puerta, un cartel lo anunciaba en la entrada. Sexta planta. Y allá que nos fuimos. Antes de entrar a la sala de Ámbito Cultural, compré los ejemplares preceptivos para repartir entre amigos y familiares. Aún quedaban algunas sillas libres, pero duraron poco.
La mesa sobre el pedestal estaba sin ocupar aún, las botellas de agua llenas y las copas vacías; los micrófonos alineados.
Cuando se aproximaba el momento de levantar el telón, había gente apostada en cualquier rincón de la sala.
Todo sitio era bueno, aunque hubiese que aguantar cincuenta minutos de pie, sudando la gota gorda porque en aquel lugar y en aquel momento no parecía que fuera treinta de enero, o hubiese delante una columna que impidiese una vista completa de la escena, como era mi caso.






Gemma Solsona, como presentadora del acto y autora de relatos incluidos en la antología del Aula de Escritores, Rodrigo Díaz Cortés y Dolores Ferrer, voces experimentadas en el oficio de escribir que acumulan obras propias que han visto la luz o han sido galardonadas en certámenes, tomaron asiento, y la gente comenzó a guardar silencio hasta que los murmullos también se callaron. Abrió fuego Gemma, dando la bienvenida a los presentes y también a los que no habían podido asistir.



Le cedió la palabra a Lluc Berga, editor de la antología, que agradeció a todos los autores y profesores que con su trabajo han contribuido a que «Café con Letras» se convirtiera en libro.


Gemma continuó explicando el porqué del título y el tipo de relatos que podían encontrarse en éste. A partir de entonces fue guiando el coloquio entre Dolores y Rodrigo a través de preguntas sobre literatura, y sobre el género del relato corto en particular. Se lanzaba una cuestión, y los tres se cedían la palabra alternativamente para dar sus opiniones. Rodrigo adoptó la postura desenfadada pero técnica. Dolores opinó haciendo uso de símiles con la cotidianeidad y evocando una visión onírica. Y todos aportamos un granito de humor al debate.






Así pasamos un rato asintiendo con la cabeza o mostrándonos en desacuerdo, hasta que para dar muestra de lo que en el libro podía encontrarse, algunos de los autores leyeron para el público fragmentos.
Miguel Viola leyó un microrrelato de Xavi Lorente, el que abre «Café con letras», de título Golpe de suerte.



Luego, Lucas Pellitta y Joan Tort interpretaron un diálogo, escrito por Lucas para la ocasión, emulando a Don Quijote y Sancho.



Tebu Guerra leyó un trozo del libro «Firmin», en el que una taza de café adquiría el protagonismo.



Y para finalizar, Rosa Mª Hontoria y Luis Merlo recitaron un diálogo, emulando a una pareja que discutía con sarcasmo e ironía.



Finalmente se llamó a los autores a aquella especie de escenario para posar, que quedaran para la posteridad. Confieso que me costó levantarme de la silla, y sólo me asomé tímidamente a la avalancha de flashes.
Familiares y amigos captaban instantáneas, y el toque profesional lo aportaron Antonio Funes y Carlos Martín (Fotoensayos), para inmortalizar esa tarde en imágenes. Para filmarla, y de tal modo dejar constancia latente de cuanto ocurrió en la sala de ámbito cultural, Ramon Pla se puso la cámara al hombro y se convirtió en un testigo más para hacer llegar la presentación de «Café con letras», la antología del aula de escritores, a todos los que no pudieron estar allí.






La sala se fue desalojando, y en la sección de papelería en que nos hallamos al volver a la realidad se congregó el personal para comentar cómo había estado la jugada.
Algunos espontáneos pidieron a los que habían identificado como autores que les firmaran el ejemplar de «Café con letras» que acababan de comprar.





De ahí marchamos a «El Caliu», en el barrio de Gràcia. Esto y lo que vino después pertenece al secreto de sumario de los que allí estuvimos.


Galería de fotos

2 comentarios:

san y ser dijo...

Hasta la otra punta del planeta ha llegado la noticia del feliz alumbramiento! Muchas felicidades a todos los autores, porque se ve que os gusta, que os lo tomáis en serio, y que encima disfrutáis. ¿Qué más se puede pedir?

Y en especial a mi Tere, porque sé 'de buena tinta' que se toma las cosas de ocio muy en serio. Como buena profesional del sentido del humor que es.

Molts petons guapa!!

san

Anónimo dijo...

Gracias "bestias boca abajo", pues sí "hemos dado a luz" de nuevo, una bonita Antología, de nombre Café con Letras. Os he echado de menos en su presentación en sociedad, pero todo tiene arreglo.
Os mando un ejemplar a las antípodas, para que la ciudad de Melbourne se entere de lo que se gesta en Barcelona y para que vosotros me tengáis un poquitín más cerca. Buscarle sitio preferente en la casa, que luce y viste mucho y ¡no es porque sea mío!

San, quan t'enyoris, només cal que l'obris i entre les pàgines m'hi trobaràs. Hi ha part de les meves fantasies que tan bé coneixes i per suposat el meu sentit de l'humor, l'alegria, la pau, els plors, els neguits. De tot una mica.

records als cangurs, als koalas
i un gros petó per a "sus señorías las bestias": sergio y sandra.
Jo també...!!
T