miércoles, 4 de febrero de 2009

DESVELOS

Cuando llegué a casa no podía ni abrir la correspondencia. Abandoné las cartas en una estantería del comedor. La mayoría eran del banco, publicidad o felicitaciones navideñas, sólo había una de un tal Oswaldo Romero de Tejada que me tenía intrigada, pero las ganas de acostarme superaban mi curiosidad.
Teresa Esmatges Dedéu

1 comentario:

Lola dijo...

Me ha gustado mucho.
Una combinación de intriga y humor muy acertada, describiendo situaciones cotidianas de una forma muy cercana y agradable.
Felicidades!!!!!!